martes, 13 de octubre de 2009

"Un día cualquiera en el espacio"



Hogar abierto. Triste, alegre,
Morado placentera de un sueño.

Lugar accesible e inexplorado,
caprichosamente dividido.

Amor eterno de los astros fríos
yertos muertos,
como muere la vida de los astros...

Apocalipsis, liso y áspero suelo quedó
de lo que fue tierra.

Alguien en el último intento culpó a Colón.

Se borró todo en el lugar quebrado del sur
solo la figura del navegante
quedó en pie acusando lo pasado,
y así, sobrevino el signo de una nueva raza.

Era un día de arena en el espacio.

El comienzo fue difícil casi cruel
miles, millones, deambulaban se procreaban,
se extendían, se amaban como al principio.

Nuevamente el poeta ocupó el primer lugar,
no el privilegiado.

Fue maestro, padre obrero, signo y guía y fue ruido,
Arpegio, melodía, se hizo águila, fue paloma.

Dio a beber sabiduría, y en sus solas locas noches
se embriagaba en los mostos de la vida,
esa cosa que prolonga la existencia,
que se nutre de nosotros.

Yo. Tú. El, somos verbos incansables transferibles.

Mil y uno y en la copa de mi amigo bebo la caricia de mi hermano.

Era un día cualquiera de arena.

El comienzo fue difícil casi cruel.

No era oro ni diamante que compraba o que vendía
era fuerza arrolladora, que signaba, destruía,
era agrio y era dulce, realidad y fantasía
y en la crítica secuencia de los hombres, era rojo
como gris de travesía, era tinta era agua era todo geometría
y la mente del poeta se rompía,
triste, sola, muy callada…

Luego algo limpio trascendió.

Una Idea…

Enseguida fue corrida, buscada,
Para luego desecharla.

Otra vez en el principio, casi nulo
Arbitrario y cayó en lo inocente.

El comienzo fue difícil, casi cruel.

Alfredo Ismael Lama.
19-09-2008.

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